20 de octubre de 2008


Halloween: La Ignorancia se viste de Golosina

Debido a que se acerca la fiesta de Halloween, es urgente y necesario que conozcamos el significado y origen de esta fecha que "inocentemente" festejan nuestros hijos, atraídos por el llamativo despliegue publicitario de esta celebración (que no sólo se hace sentir en centros comerciales, sino también en escuelas y jardines infantiles).

Trescientos años antes de Cristo, hubo una civilización llamada los Celtas, que habitaban en las Islas Británicas, Irlanda, Escandinavia y al oeste de Europa. Celebraban el año nuevo el 31 de octubre en honor a Samhain, el demonio dios de la muerte, en un carnaval llamado el festival de la muerte. Sus habitantes estaban dominados por una secta de sacerdotes paganos, llamada los druidas, quienes practicaban la brujería y además ofrecían sacrificios humanos a sus dioses.

Acostumbraban a encender grandes fogatas en Halloween con el objetivo de protegerse de los malos espíritus. Estos sacerdotes iban casa por casa exigiendo toda clase de alimentos extraños para su propio consumo y para ofrecerlos más tarde a su dios Samhain. Los druidas llevaban consigo un gran nabo hueco (turnip) y formaban caras grotescas en estas calabazas y encendían velas dentro de ellas. Esta calabaza simbolizaba el espíritu del cual ellos dependían para obtener sus poderes. El nombre de este espíritu era Jock. A finales del siglo XIX, los irlandeses introdujeron esta fiesta en América y le pusieron Jack O`Lantern (Jack quien vive en la lámpara).

Con posterioridad, la iglesia no tuvo éxito en erradicar estas fiestas y decidió "santificar" algunas de ellas, especialmente la fiesta de la muerte (dada la enorme importancia que tenía para los celtas). En el siglo VIII, el Papa Gregorio III (731-741), cambió la fecha de la celebración del día de "todos los santos" del 13 de mayo al 1º de noviembre. Esta fiesta se llamaba All Hallowmass y a la víspera de esta fiesta se le llamaba All Hallow E´en, y derivó en la fiesta de Halloween para la noche del 31 de octubre.

Anton Lavey, autor de la Biblia Satánica, dice que de las tres fiestas más importantes que los satanistas realizan, la de Halloween es la más importante. Añade que en esta noche los poderes satánicos alcanzan su máximo nivel. Es el año nuevo para la brujería y el satanismo. Aunque no creamos o seamos indiferentes a este hecho, celebrar esta fecha implica una "amistad" con el mundo de las tinieblas, de lo oscuro y del mal.

Sólo se conmemora lo que se admira o se quiere. No creo que nosotros admiremos lo malo, lo feo o lo diabólico. Dios nos ama y no le agrada que participemos en una fiesta tan perjudicial. El desconocimiento no impedirá el daño espiritual que nos haremos. La ignorancia al ingerir un sorbo de veneno de un frasco con la etiqueta "para divertirse" no nos evitará el enfermarnos o morir. Además, el efecto que recae sobre nuestros hijos no sólo es espiritual, sino también psicológico, ya que Halloween les otorga permiso "legal" de rebelarse contra aquellos adultos que no satisfagan sus peticiones - trick or treat (truco o travesura) - efectuando alguna maldad o broma perversa en contra de ellos.

El Papa Juan Pablo II advirtió al mundo vía Internet acerca de los sacrificios humanos que los satanistas practicaban en esta "fiesta" ¿Tenemos claridad acerca de que estamos exponiendo a nuestros hijos a graves consecuencias? Como padres somos responsables ante Dios por la vida de ellos. Así también debemos atenernos a las consecuencias que sufran (rebeldía, temores, ira) por dejar que violen la ley del Dios que tanto decimos amar y respetar.

Descarga esta carta desde aquí, imprímela o reenvíala por e-mail a todos tus contactos.

Revisa este interesante entrevista a:
Humberto Lagos Shuffeneger, abogado, sociólogo y experto en sectas.




Gentileza: http://www.bauchavisuales.cl

5 de octubre de 2008


Nuestro anhelo, nuestro milagro.

Por Romina Arancibia M.
PEC Providencia

Hace meses que con mi esposo perseguíamos la ilusión de un hijo (a). Imaginábamos como sería; su nombre, sus travesuras…pero el tiempo pasaba y no teníamos novedades.

Ideas en mi cabeza y en la de Mauricio hablaban sobre la imposibilidad de tenerlos, ideas que se hacían cada vez más recurrentes, que nos llevaban a olvidar el gran poder de Dios.

Comenzamos a visitar a un especialista en fertilidad para que nos orientara sobre los pasos a seguir. De inmediato me pidió un seguimiento folicular para determinar las distancias entre mis ovulaciones y con eso comenzó un ir y venir hasta el día de la ecografía.

El día que esperábamos llegó. El doctor dictaba a su secretaria todo lo que veía en la ecografía: Lesión quística unilocular en la región anexial izquierda, desplazado hacia el espacio vésico-uterino que mide 54 x 35 x 60 mm… y mi estómago se apretó.


(haz click sobre la foto para agrandar)



Cuando Mauricio y mi mamá se enteraron, palidecieron, ni siquiera mis bromas les quitaron las caras de preocupación. El doctor dijo que por el tamaño del quiste era necesario hacer una laparoscopía y el miedo del que siempre había sido presa volvió a mi.




El doctor intentó darnos tranquilidad y fijar una fecha, pero antes decidió darse unos días, pues según dijo los quistes habitualmente cambiaban su forma y era probable que se achicara o agrandara aún más…

Había que esperar ¡Algo que tanto me cuesta! Que siempre me ha costado, que me ha llevado a la imprudencia, y por ende, a tomar malas decisiones, a no escuchar la voz clara del Señor.


“Confía en el Señor de todo corazón,
Y no en tu propia inteligencia.
Reconócelo en todos tus caminos,
Y Él allanará tus sendas.
No seas sabio en tu propia opinión;
Más bien, teme al Señor y huye del mal”
(Proverbios 3:5-7. NVI)

En oración Dios le mostraba a mi líder la causa de la existencia del quiste y me liberaba con su infinita misericordia de una gran carga.

“Tu conducta y tus acciones
Te han causado todo esto”
(Jeremías 4:18. NVI)
Desde ese momento mi esposo bendijo mi vientre y comenzamos a doblar las rodillas para pedirle perdón a Dios. Todos los días nos uníamos en oración para pedirle que se manifestara en nuestro matrimonio y que su voluntad viniera a nuestras vidas.

“Señor ten compasión de nosotros;
Pues en ti esperamos.
Sé nuestra fortaleza cada mañana,
Nuestra salvación en tiempos de angustia”
(Isaías 33:2. NVI)
Después de tres semanas fui a hacerme una segunda ecografía para revisar la evolución del quiste. Mauricio no pudo llegar a tiempo y entré sola al box. El doctor comenzó con el procedimiento, de pronto, me dice- ¿En qué parte estaba?- no sé exactamente- le respondí, con un nudo en la garganta, presintiendo que Dios había hecho su obra.


(haz click sobre la foto para agrandar)



El quiste había desaparecido
y nuestra alegría era tan grande, tan grande que sólo podíamos abrazarnos y dar gracias a Dios por su fidelidad y amor sin condiciones.








Dios me permitió perdonarme y volver a sentir la maravilla de ser libre en Él.

“Olviden las cosas de antaño;
Ya no vivan en el pasado.
¡Voy a hacer algo nuevo!
Ya está sucediendo ¿No se dan cuenta?
Estoy abriendo un camino en el desierto
Y ríos en lugares desolados.”
(Is 43:18-19. NVI)

Su amor no tiene límites, ni variaciones.
Bendiciones.

Romina

29 de septiembre de 2008


Resuélvenos los Problemas… ¡Pero Salva a Nuestros Cerdos!

Tema "ENFA" 27/9/08
Andrés Espejo Giacaman
Director Sede Providencia

Mateo 8:28-34. Cierta vez, cuando Jesús fue a la región de Gadara, un par de hombres poseídos por demonios le salieron al encuentro. Él echó fuera de ellos demonios y los arrojó a un hato de cerdos. Los cerdos se precipitaron al mar y murieron ahogados. Hasta que llegó Jesús, había un problema real en esa comunidad. Cada vez que alguien iba cerca del cementerio, los hombres poseídos salían, salvajes y desnudos, y lo atacaban. Pero la gente no se sintió feliz cuando sus cerdos se ahogaron, aunque con ellos también habían desaparecido los demonios. Querían librarse de los hombres poseídos, pero no querían perder sus cerdos.

Estas personas son como los que quieren que Dios resuelva sus problemas sin que a ellos les cueste nada. Quieren todas las soluciones, pero que sean gratis.

Hay algunas observaciones acerca de este incidente que son evidentes:

1.- La gente misma no estaba dispuesta a pagar el precio necesario para que fuera solucionado su problema. Creo que esa es la lección más obvia. Ellos querían salvar sus cerdos.
2.- También es interesante para mí que los hombres que estaban poseídos no habían querido dejar esa región. Marcos 5:10. Querían quedarse allí mismo. Obviamente, sabían que era un buen lugar; habían encontrado presas fáciles en esa área. Decápolis = 10 ciudades. Antigua confederación de 10 ciudades en la frontera oriental del Imperio Romano en Siria y Judea, creada alrededor del año 63 a.C., para el fomento de la cultura, el comercio y la defensa mutua. En términos generales, en estas ciudades convivieron dos culturas: la helenista y la semítica. Esto trajo muchos conflictos. Los habitantes griegos estaban choqueados por la práctica de la circuncisión, mientras que los semitas estaban molestos porque los helenos aceptaban el homosexualismo y otras prácticas sexuales similares.

Nosotros no queremos ser controlados con cambios o problemas. Aun cuando Dios mismo los trae a nuestras vidas, queremos escapar de ellos. Deseamos ser liberados sin que eso nos perturbe. Queremos los beneficios sin pagar la cuenta. Queremos éxito sin sacrificio. Pero las cosas no son así. No podemos darnos el lujo de dejarnos llevar a un estilo de vida que coloca al reposo por encima de los resultados. Debemos recibir los cambios que el Espíritu Santo nos presenta y aceptarlos según sus condiciones y no según las nuestras. Y depende de nosotros marcar el paso para quienes nos siguen, cualquiera sea el costo.

Hablemos de los costos del liderazgo. ¿Qué precio debemos pagar, realmente, para tener credibilidad, poder y autoridad en nuestro liderazgo?

Liderazgo es incomodidad

Proverbios 6:9-11. Vivimos en una cultura que adora la comodidad. Durante este siglo hemos visto la más grande derrota de la incomodidad de toda la historia de la raza humana. Hemos aprendido a controlar nuestro ambiente con calefacción central y aire acondicionado. Hemos aprendido a controlar el dolor, la depresión y el estrés. Hasta fabricamos antídotos electrónicos para el aburrimiento, como la televisión y los videojuegos. La mayor parte de estas cosas son para bien, pero lamentablemente nos han creado la impresión de que el propósito de la vida es lograr un estado de nirvana, una total ausencia de lucha o tensión. El énfasis está en consumir, no en producir; en el hedonismo a corto plazo, más que en la satisfacción a largo plazo. Buscamos la gratificación inmediata de nuestros deseos, sin esfuerzos.

Pero la vida no es así; al menos, no para muchos, y no por mucho tiempo. Uno de los dichos favoritos de Benjamín Franklin era: “Sin dolor no hay ganancia”. La gran meta de convertirse en lo que es capaz de llegar a ser puede lograrse únicamente si estamos dispuestos a pagar el precio, y el precio siempre implica sacrificio, incomodidad, cosas desagradables e incluso dolorosas. Job 5:6-7.

La cultura de la gratificación


¿Cuáles son algunas de las señales que nos demuestran que nuestra sociedad actual está en búsqueda constante de gratificación? ¿Qué tal los restaurantes de comidas rápidas? ¿Las tarjetas de crédito? ¿Las clínicas especializadas en abortos? ¿La abundancia de abogados especializados en divorcios? La lista continúa. Queremos jugar; no deseamos tener responsabilidades. Queremos el puesto y el sueldo, pero no deseamos trabajar.

Veamos la vida del apóstol Pablo, uno de los más grandes líderes del primer siglo. Él entendió, quizá mejor que nadie de su época, lo que es pagar el precio de resolver nuestros problemas. 2ª Corintios 11:23-29. En estos versículos Pablo describe el precio que pagó por ser apóstol, el costo de su éxito como líder. Hay tres cosas que deseo destacar en este capitulo, mientras estudiamos la relación entre el liderazgo y la incomodidad.

Pablo nos diría que nunca busquemos la comodidad. Cuando vemos todas las aflicciones que tenía derecho a reclamar comodidades. Cuando escribió acerca de las veces que fue golpeado, que naufragó y que fue abandonado, no pedía compasión. Simplemente describía las experiencias reales que había vivido. Él comprendía que si la comodidad es nuestra mayor aspiración, nos perderemos las riquezas del reino de Dios. Efesios 1:15-19.

Un profesor estadounidense hablaba con una cristiana soviética sobre el cristianismo en ambos países. La mujer rusa comentaba la diferencia entre recibir a Cristo en los Estados Unidos y recibirlo en la Unión Soviética. En Estados Unidos, el nuevo creyente entra a un templo confortable con un banco blando, mientras que en la Unión Soviética el nuevo creyente se prepara para morir. Pablo nos dice que no busquemos la comodidad. Una persona no puede comprometerse con la comodidad y al mismo tiempo comprometerse con Cristo.

Nunca nos permitamos tener un plan alternativo. No se refiere al aspecto administrativo. Los líderes que son sabios reconocen que algo puede salir mal, y deben cubrirse con planes alternativos; pero esto no es una lección sobre administración. Esto es una lección sobre cómo pagar el precio. No hay plan alternativo en lo que respecta al compromiso: o estamos comprometidos, o no lo estamos. Deshágase de las señales de “salida” en su vida. Mientras haya un camino de salida, un escape para casos de incendio, nos sentiremos tentados a utilizarlo en lugar de pagar el precio. No es necesario sobrevivir. Pablo no necesitó sobrevivir. No tenía planes alternativos que le permitirán escapar. Hebreos 10:38-39.

Nunca caigamos en una mentalidad de “mantenimiento”. En ninguna parte encontramos que Pablo estuviera satisfecho con sólo “mantener” el trabajo realizado. Él nunca se conformó con lo bueno, cuando podía trabajar por lo mejor. Continuó esforzándose, sin dejar que sus colaboradores hicieran el trabajo que le correspondía a él. 2ª Tesalonicenses 3:10. Pablo no tenía una mentalidad de “mantenimiento”; su meta no era simplemente que las cosas continuaran como estaban. Estaba dispuesto a hacer olas y a no caerles simpático a algunos, aunque eso le costara incomodidades. No se contente con “continuar” cuando lo que necesita hacer es esforzarse para avanzar. 1ª Corintios 4:16-21.

Fotos: Gentileza Getty Images

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