11 de agosto de 2008


En busca del tesoro perdido

Por Rodrigo Peña
PEC Providencia

Estas últimas semanas han sido difíciles de llevar. Los motivos son diversos: mucho trabajo, poco sueño, momentos de silencio no existentes, almuerzos de 15 minutos y con comida hecha en 10 minutos y más encima hecha por mí…uf! Con todo esto en la espalda, lo que más me ha quitado el sueño ha sido lo complicadas que son o que somos algunas personas. ¿En qué minuto de la vida dejamos de ser inocentes? ¿Qué nos pasó que ya no sonreímos cuando alguien nos mira en la calle? ¿Por qué ya nadie nos pellizca las mejillas y nos dice “que lindo el gordito”? en qué segundo de nuestra existencia dejamos de parecernos a Topo Gigio y empezamos a comer como Taz?... definitivamente perdimos un gran tesoro…


Kristin ven a comer, deja de jugar con la Greta y ven para lavarte las manitos!” - grita Soraya, firme pero suavemente como sólo una madre puede llamar a su cachorrito.

“Ya po Kristin, se está enfriando tu sopita, apúrate!" - Nada, lo único que recibe como respuesta es la frase radial de la emisora “ flaite” del vecino que suena para toda la manzana.

Kristin! Ven inmediatamente! Uno, dos, tres, cuatro…veinticinco… cincuenta y dos…!, Qué pasa que este poroto no viene?” - decide ir a investigar…

Por alguna orden venida del cielo, Soraya se detiene y se limita a observar la curiosa y tierna escena: Kristin y Greta, su mejor amiga, encaramadas en la misma silla. Kristin parece querer jugar y empuja a su canina compañera para que se baje y comiencen a correr… pero ella no responde…



“Qué pacha Gueta? Baje chilla! Ah, Gueta pechá!”
- Greta apenas la mira como implorando descanso.

Gueta, qué pacha?” - y, en un acto innato y delicioso, pone sus pequeñas manitos sobre la cabeza de Greta y, en su dialecto exquisito susurra, con sus ojitos cerrados: Jechú, mén… - abre sus lamparitas, la mira, vuelve a mirarla y finalmente le pregunta: Pachó? Vamo jugar?”

Soraya… sólo se sonríe emocionada y espera que Kristin termine de ocuparse en " las cosas de su Padre”, para venir a comer.





Oli, que estás haciendo? Estas viendo una peli! Que interesante! Qué estas viendo?”
- pregunto sólo para escuchar otra vez, el rico acento infantil bonaerense que nos tiene a todos con babero-.

“Estoy viendo la princesa Maripo-cha!” - Ah, la princesa mariposa!, “ No, ma-ri-po-cha!” - responde como suele hacerlo. Le encanta hablar moviendo sus manitos y bailando al ritmo de alguna musiquilla interna que suena en su pequeña cabecita llena de cosas bellas.

Está bien, maripocha. “No, maripooooocha - En fin, sólo me queda rendirme ante mi desconocimiento de la gramática “Oliviana”-.

“Oye Oli, que estás grande!” - “No, estoy feliz!” - Ahora sí me río y me rindo definitivamente ante su majestad la niñez -.

“Papá, quiero ir a jugar a la plaza!” - grita Baruc buscando la atención de Gabriel que conversa amenamente con Panchi y el resto de la familia Reyes Strappa-.

“No Baruc, no podemos, lo que pasa es que llovió y la plaza está muy mojada, te puedes resfriar” - Gabriel sigue parloteando y Baruc, mientras tanto, desaparece de escena en silencio, cosa que a nadie pareció extrañarle, siendo algo inusual en él que responde ante toda afirmación o pregunta adulta por complicada que esta sea.

- De pronto, reaparece Baruc con su hermoso chaleco, pelo largo y cachetes rosaditos, con un paño grande y un poco sucio en su manito derecha…

“ Ya papá, vamos a la plaza!” - “ Pero Baruc, ya te dije que está mojada!
“Papá, este paño sirve para secarla porque no tiene hoyos!"

- Todos, pero todos, la familia en pleno, pensaron al unísono: “De donde salió este enano exquisito?”, y no pudieron seguir conversando adultamente. Ahora el foco de atención era una vez más, absoluta y merecidamente, UN NIÑO”.

Pensemos en lo siguiente:

Todos fuimos niños. Todos hablamos dialectos parecidos al español (bueno algunos nunca dejamos de hablarlo), comimos algo que se nos calló al suelo, nos comimos y, perdónenme los escrupulosos, los “ loritos”; nos bañamos en tinas de plástico a escala, tuvimos piojos, anduvimos con la rodillas peladas por tanto porrazo, vimos dibujos animados comiendo cereales, nos sentamos a almorzar en la “mesa de los niños” en las reuniones familiares, nos enamoramos perdidamente de alguien mayor que nosotros (de 6 años por ejemplo), usamos pañales y tuvimos el “popó” cocido, comimos tierra como quien come chocolate, fuimos al baño en WC también a escala, anduvimos en filita tomados del delantal del compañerito de adelante en el paseo del jardín, por mucho tiempo los adultos fueron nuestros “tíos”, etc. Alguna vez fuimos bellos e inocentes. Pero, repito, ¿qué nos pasó? En qué nos hemos convertido?

Usando la imaginación espiritual, si me permiten llamar así al ejercicio de crear escenas que pudieron ser para aclararme algunas cosas, me puse a pensar cómo sería el Señor Jesús cuando niño. Porque alguna vez lo fue. Lo siento por los que creían que siempre fue adulto y preocupado por las cosas eternas. No, alguna vez se ocupó de sólo jugar, comer y descansar. Me imagino al pequeñito Señor jugando con José en su taller. Corriendo entre las mesas y banquetas recién cepilladas. O enterrándose con sus amigos del barrio en los restos de aserrín y viruta en el mismo taller. O aún más pequeño, mamando en ese acto sublime e íntimamente celestial en que se une la madre y su hijo, para luego botar los “chanchitos” ayudado por la mano de María en su pequeña espaldita. En fin, creo que debió haber sido un niño maravilloso. Como todos los niños. Como lo fuimos nosotros hace unos años.

En la Biblia el Señor demuestra un especial cariño y afecto por estas pequeñas personitas. Y estoy convencido que es en esa maravillosa etapa de la niñez cuando se nota con más fuerza y calidez esa “eternidad” que Él ha puesto en nuestros corazones desde la creación:

“Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en le corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin” (Eclesiastés 3:11)


“Todo lo hizo hermoso en su tiempo…”,
eso es lo que vemos en los niños. Hermosura celestial, calidez del mismo creador, amor incondicional y puro proveniente del mismo Dios, vemos a Dios mismo reflejado en pequeños pedacitos que pululan y nos hacen felices.

“De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza”
(Mateo 21:16)


Lo que sale de la boca de un niño, esas pequeñas palabras a veces sin ilación es el mismo lenguaje de Dios. Palabras inocentes, sin mentiras, sinceras, sin malas intenciones, palabras muchas veces de aliento para nosotros los adultos, o no? No es casualidad que la esta frase anterior fuera pronunciada por Jesús durante el episodio de la purificación del templo. Un lugar que debió y fue concebido como lugar de oración. Un lugar en donde se expresan alabanzas y esas palabras que sólo provienen del corazón, convertido en un espacio para el robo, la estafa, la mentira, le codicia, etc. Exactamente en lo que nos hemos convertido. Hemos cambiado la pureza y todas las bellas características de niño por las, por decirlo de una manera suave y educada, malas evidencias de “vendedores en el Templo” de Dios.

“En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios, de los entendidos, y las revelaste a los niños”
(Mateo 11:25)


Es triste pensar en que perdimos este tesoro. La caída nos hizo despojarnos de todo lo maravilloso y bello que teníamos en el principio. Nos hizo dejar de parecernos y ser un reflejo natural e innato de Dios. Lo teníamos todo, sabíamos todas las cosas, le podíamos preguntar al Señor mientras paseábamos por el Edén lo que se nos ocurriera. Pero fuimos expulsados y todas las cosas, incluyendo al mismo Dios, pasaron a ser un misterio. Creo que esa “información perdida” de laguna forma sobrenatural e inconsciente viene en los pequeños corazones de los niños. Es la única forma en que me explico conductas tan naturales y bellas como Kristin orando por su fiel amiga Greta.



Definitivamente “esas cosas” Dios se las ha revelado a los niños.

“…y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos”
(Mateo 18:3)


¿Has pensado a qué se refiere el Señor al decir que nos volvamos como niños?

Seguramente, a estas alturas, ya sabemos a qué se refiere. Pero, me imagino que sabes que en nuestras fuerzas no lo podemos lograr. Sólo con el poder sobrenatural del Señor y su Espíritu podemos volvernos como alguna vez fuimos creados. Sólo a través de la sangre de Jesús y su resurrección es que podemos recuperar lo que perdimos neciamente. Absolutamente somos lo que hemos vivido y pasado en la vida. Pero podemos cambiar. Podemos dejar de ser amargados, porfiados, ciegos, mentirosos, envidiosos, pocos santos, y todas las características poco agradables de adultos que se nos ocurran. Podemos y debemos orar para lograr volver a ser inocentes, tiernos, puros, llenos de paz, sin estrés, darnos tiempo para jugar, reír, comer golosinas, descansar abrazados de nuestra mascota fiel; de unirnos en ese acto eterno de comer sin restricciones de tiempo con nuestros padres o las personas que queremos. Podemos volver a tener una mirada transparente, ojos limpios y manos sucias pero no con pecado, sino con tierra de la placita. Volvamos a tener la boca manchada no con malas palabras sino con chocolate, Nutella, o salsa de tomate. Tengamos la cabeza sucia, no con malos pensamientos e intenciones malvadas, sino con jugo de alguna rica fruta exprimida por algunos de nuestros hermanos o amigos sobre nosotros.

“Y le presentaron niños para que los tocase; y los discípulos (adultos) reprendían a los que los presentaban.
Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mi, y no se los impidáis; porque de los tales es el reino de Dios.
De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en el.
Y tomándolos en sus brazos, poniendo las manos sobre ellos, les bendijo” (Mateo 10:13-16)


Yo quiero entrar al reino de Dios, quiero volver a mi hogar añorado, quiero respirar la presencia de Dios, quiero llorar recordando que nunca debí partir, quiero volver a ser como algún día fui: un niño que sólo quiere ser abrazado por su padre y permanecer allí para siempre. Quiero ser tomado en los brazos de Jesús, tocado por sus manos y bendecido por El. Y tú lo quieres?...
Volvamos a ser como niños, recuperemos el tesoro perdido!

Bendiciones

Rodrigo Peña


PD: Debo hacer mención especial de las pequeñas personitas que han cambiado para siempre mi visión de la vida y que me han hecho pasar de ser un adulto poco querendón con los niños a un adulto cariñoso y capaz de jugar con estos lindos enanos

1.- Kristin (1 año 11 meses) es mi única y “única” sobrina, hija de mi única hermana Soraya. Es maravillosa, no me canso de verla crecer y hacer todo lo que divertidamente hace.
2.- Oli (2 años 2 meses) es sobrina de mi única novia y futura esposa Fran. Apenas la conocí me di cuenta de lo especial que es. De partida nació en Buenos Aires, de ahí su acento deleitoso para los oídos.
3.- Baruc (2 años 11 meses) es hijo de Gabriel, hermano de Fran. Es un niño inteligente y conversador de las cosas de la vida. Nos enseña a todos que las cosas son más simples de lo que creemos y no debemos complicarnos.

4 de agosto de 2008


El mundo al lado de Dios

Por Natalia Arévalo.
11 años
Ministerio Reino de Los Cielos.
Providencia.


Bueno,
Ante los ojos de Dios tú eres una persona llena de heridas que no se solucionan ni se sanan teniendo o viviendo como el mundo, si tú conoces a Dios profundamente te darás cuenta de que nadie te amará como Él ni te sanará como Él porque a pesar de que vives entre todos los del mundo te darás cuenta de que hay algo en ti muy especial que es como un caparazón espiritual que te protege y te sana de todo lo que tú estés viviendo en tu vida .

Medita qué prefieres, el mundo al lado de Dios: en vez de andar en una fiesta del mundo puedes andar predicando, en vez de andar drogándote puedes ayunar, en vez de andar peleando puedes hacerlo/a recibir a Cristo, en vez de andar escuchando reggaeton puedes alabar o adorar a Dios, en vez de andar mirándote al espejo puedes andar mirando tu espíritu, en vez de andar como el mundo puedes andar tomado/a de la mano de Dios…

Todos hemos tenido que pasar por alguna de estas cosas o a lo mejor no necesariamente esto pero en alguna situación difícil que hemos tenido, a mi me a costado dejar el reggaeton por ejemplo, me ha costado mucho, pero a pesar de eso sigo de la mano de Dios a pesar de las cosas que tenemos que pasar nada nos puede soltar de Él sólo si tu lo quieres, solo si es tu decisión andar como el mundo y hacer cosas del mundo.

"No te sueltes de Él, porque ya viene su venida, aunque hagas esas cosas del mundo sigue tomado de Él".


Yo he intentado dejar el reggaeton, pero como está en todas partes se me hace ultra difícil, pero no importa, yo sigo acá diciendo todo esto con la ayuda de Él, con el apoyo de Dios yo estoy acá, sigo acá escucho mucho menos reggaeton de cómo era antes, yo me he mejorado, estoy más sana, pero aun me falta, y voy a seguir creciendo con Él, y me llegarán más y más problemas pero yo escojo tomarme de la mano de Dios y seguir mi camino.

Haz eso tú también y dile a Dios qué prefieres
¿El mundo o Dios? ...

28 de julio de 2008


El Rol del Hombre y de la Mujer

Por Mariely Said Fagre
Psicológa Clínica











Varón y Hembra los creó
Génesis 2:1-25

Génesis 2:4-5

La Palabra de Dios nos dice que en el principio de la creación, Dios no había provocado que la lluvia cayera sobre la tierra. Esto no significa que la tierra careciera de agua. Para ese entonces, Dios hizo subir de la tierra un vapor, el cual hacía “humedecer” la tierra. Sin embargo, no había descendido lluvia desde el cielo. ¿Por qué? Porque no había hombre que labrase la tierra. Hay algunas cosas que Dios ha planeado hacer y desea hacerlas, pero no las hará hasta que el hombre esté en lugar debido y en la actitud adecuada para recibir lo que El tiene para cada uno.

La bendición de Dios está ahí pero no será aplicada hasta que el corazón del hombre esté en la posición correcta. Cuando estamos alineados con Dios en Sus propósitos, ¡El abrirá los cielos y hará que llueva sobre nosotros! Serán lluvias de bendición.

Para alcanzar las bendiciones de Dios y cumplir Su plan, es necesario -en primer lugar- conocer el diseño de Dios para el hombre y la mujer y caminar conforme a Él. Sólo en la medida que funcionemos de acuerdo a lo que Dios determinó para nosotros es que podremos descubrir el máximo de nuestro potencial.

En Génesis 1:26, Dios se expresa a sí mismo al manifestar su intención de hacer al hombre. Después de leer éste versículo podemos suponer que el Creador consultaba con la junta directiva de la deidad celestial lo que sería la corona de la creación y que elaboraron todos los detalles del plan de la creación del hombre. Durante aquella reunión se decidió hacer al hombre, la raza humana, conforme a la imagen y semejanza de Dios. Este fue el decreto final, esta fue la decisión de la junta directiva celestial: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”.

El versículo 27 dice que: Dios creó al hombre, y que “varón y hembra los creó”. Sin embargo, no es sino hasta Génesis 2:7, cuando aparece registrado en detalle el acto mismo de la creación del hombre (Adán). Más tarde en el versículo 21 del segundo capítulo, es cuando se registra la creación física de la mujer.

Aparentemente, pareciera haber una contradicción entre el versículo 1:27 de Génesis, cuando dice que Dios creó al hombre varón y hembra, cuando en realidad más tarde aparecen registrados, por separado, el acto de la creación del hombre (Adán) en Génesis 2:7, como el de la mujer (Eva) en Génesis 2:21.


En Génesis 1:27 dice que diseñó, concibió y planificó hasta el más mínimo detalle del ser humano. En este versículo vemos que Dios los creó varón y hembra desde el principio; este fue el diseño de Dios para el ser viviente. Dios no creó a Adán y Alberto, ni a Eva y Ester, sino que desde el principio les dio una identidad, creándolos varón y hembra, estableciendo una marcada distinción y una diferencia entre los dos sexos.

Dios no creó nada que no sirviera, o que fuera malo o mediocre. Las Escrituras refieren que todo lo que hizo Dios, al terminarlo lo evaluó y llegó a la conclusión de que era bueno.

El Rol del Hombre
Génesis 2:7

Dios tomó del polvo de la tierra la materia prima para hacer al hombre y lo hizo un ser viviente.
El término “Adán” en el idioma hebreo significa: Ser de la tierra. El vocablo hebreo para la palabra “formó” según se utiliza dentro del contexto de Génesis 2:7 es yastar. Dios yastar/formó al hombre.





















La palabra yastar del hebreo, en este contexto específicamente significa que lo comprimió como en un molde, o sea que lo hizo como en serie. Lo apretó en un molde como lo hacen los alfareros al vaciar una pieza de cerámica en una matriz.


Génesis 2:21-22
La mujer no fue formada simplemente del barro de la tierra, sino que fue hecha utilizando una materia prima (sacada del hombre, de Adán) que ya había sido procesada, transformada, refinada y vivificada por el soplo santo del aliento de Dios.

¿Por qué Dios, no tomó de la misma materia prima del hombre para hacer a la mujer?

Dios justo y bueno, conociendo que Él habría de ordenarle al varón que amara a su mujer, tenía entonces que asegurarse de que en efecto Adán podría amarla, ya que Dios no podría exigirle a Adán un imposible. Lo que Dios hizo fue elaborar su plan perfecto, y utilizó una inteligente estrategia: creó a su compañera, Eva la mujer. La creó según la propia naturaleza de Adán, ya que nadie aborreció jamás su propia carne.

Cuando una mujer da a luz un bebé, de inmediato esa mujer se siente ligada, conectada a su bebé; éste es parte inherente a su propia naturaleza, es su prolongación. Del mismo modo, cuando Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, habiendo extraído Dios de un punto curvo de su costado, la materia prima para hacer a Eva, Dios ya no tuvo que explicarle lo que pasó. Adán inmediatamente entendió e hizo la conexión respondiendo: “Esta es hueso de mis huesos y carne de mi carne”.

Dios hizo a Eva utilizando como materia prima los huesos de Adán, su carne. De esta manera, Eva era de su propia sustancia, era hueso de su hueso y carne de su carne. Por esto a Adán le fue fácil amar a su mujer; pudo amarla porque reconoció en ella su propia naturaleza.

En el libro de Efesios Dios le da un mandato al hombre:
Efesios 5:25
“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella”.

En este versículo Dios le ordena al hombre amar a su esposa e imitar a su Hijo, el amante por excelencia.


La parte más desafiante, de este versículo, para la mayoría de los hombres no es exactamente el amar, sino el dar. Los hombres son expertos en dar cosas. Dar consejos, dar dinero, dar regalos. Pero tienen una mayor dificultad cuando se requiere “darse a sí mismo”. Es por esto que Dios se refiere al amor de Cristo por su iglesia, para darle al hombre un ejemplo perfecto del amor verdadero, del amor sacrificial, de quién se dio a sí mismo por nosotros.

En Efesios 5:29 Dios nos dice que nadie aborreció jamás su propia carne, sino que la cuida y la sustenta. Así ocurrió antes de la caída del hombre por el pecado. Adán entendió, asimiló de inmediato el propósito de Dios. Por eso pudo recibir a su mujer y amarla como a sí mismo, como a su propia carne. En este sentido, la mujer es prolongación del marido.
La Función del Hombre

Dios colocó al hombre en el huerto del Edén con el fin de que funcionara dentro de su plan original. Según Génesis 2:7 dice que Dios sopló sobre Adán aliento de vida, o sea, impartió de su Espíritu sobre él.

Sólo por el poder de su Espíritu es que podemos funcionar según su propósito: Reinar y señorear sobre toda la creación.

Dios otorgó al hombre toda autoridad y todo dominio sobre lo creado. Este fue su plan original y perfecto. Sin embargo, el pecado desvirtuó el plan de Dios, logrando desviar la mente del hombre del propósito de Dios para él.

El plan original y perfecto de Dios para el hombre sigue vigente para hoy. Dios anhela celosamente que sus hijos tomemos el lugar que nos corresponde en la creación.

Eclesiastés 3:15b
“Y Dios restaura lo que pasó”.

En este versículo Dios nos alienta a buscar en Él la respuesta para nuestras vidas y las instrucciones para funcionar como Él lo planificó. Solamente Él puede devolverle al hombre lo que ha perdido.

Vemos a diario cómo la sociedad ha ido tergiversando el rol del hombre y de la mujer. Y cómo también ha ido aumentando su insatisfacción en todos los ámbitos. Esto es producto de que lo creado (Adán y Eva) se separaron del Creador.

Todo artista, arquitecto o constructor, antes de realizar una obra, elabora un plan de producción. Primero dibuja un diseño y luego lo lleva a cabo según los planos. La creación del hombre comenzó en la mente de Dios, y allí se inició por su Palabra, la obra creadora. La Biblia representa los planos de Dios para guiarnos hacia la vida abundante que El nos preparó.

Génesis 2:7b
“Y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”.

Al soplar Dios su aliento vivificante sobre Adán, dejó de ser simplemente un hombre para convertirse en una criatura hecha por Dios. Dios dio a la especie humana, la imagen y semejanza de sí mismo, distribuyendo su esencia independientemente entre el varón y la hembra, o sea, entre el hombre y la mujer.

Los atributos y cualidades que Dios le dio a la mujer, y todos los atributos y cualidades que Dios le dio al varón, mediante el sagrado vínculo del matrimonio, se funden en un solo ser; éste ser es pareja, una sola carne a los ojos de Dios.

Después que Adán y Eva pecaron, al desobedecer a Dios y comer del fruto prohibido, dice la Palabra de Dios relata que Dios llamó a Adán para pedirle cuentas.

Génesis 3:9
“Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿dónde estás tú?”.

Vemos que en este versículo Dios no llamó a la mujer. Ni tampoco preguntó Dios: “¿Dónde estaban ustedes?”, hablando en plural, sino que le pidió cuentas directamente a Adán ya que él era el jefe, la cabeza sobre Eva; por eso fue a él a quien Dios confrontó primero. Dios se dirigió a la autoridad, a quien delegó la responsabilidad.

Cuando Dios llamó a Adán en el jardín del Edén, no estaba tratando de encontrarlo. Dios sabía dónde estaba Adán. Nada ni nadie puede esconderse de Dios. Dios quería encontrar a Adán para que admitiera dónde estaba. El quería que Adán reconociera quién era y qué había hecho.

Muchos hombres, hoy en día, caen en crisis porque no saben dónde están ni admiten los errores que han cometido.


¿Dónde estoy? Es la pregunta que puede conducirnos a arrepentirnos delante de Dios y reconocer que le hemos fallado, que nos hemos fallado y le hemos fallado a otros. Enfrentarnos a nosotros mismos es responder a la pregunta de Dios: ¿dónde estás tú?

Efesios 5:23
“Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador”.
Según la Biblia el esposo es el que dirige y el que ama. Por tanto, el trabajo del hombre durante el matrimonio será ser el líder del hogar y de su matrimonio y amar a su esposa.

Es importante tener claro que “el ser cabeza” para el varón no significa humillar o degradar a su esposa; sino más bien quitar de sobre ella una carga innecesaria, la responsabilidad de dirigir, cuidar y proveer.

1ª Corintios 11:3

“Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo”

A través de este versículo podemos entender que la autoridad del marido sobre la mujer se arraiga en la autoridad de Cristo sobre la iglesia. Es necesario comprender que toda autoridad ha sido delegada por Dios. El esposo que sabe que su autoridad viene de parte de Dios, no abusará de ella.

Génesis 2:15-17
“Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto del Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”.

Dios le da las instrucciones a Adán sobre la prohibición del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal y delegó en él la responsabilidad. Adán era el responsable porque fue a él a quien Dios le dio la advertencia.

A su vez, le ordenó labrar la tierra y guardarla. De esta manera, estaba incluido el guardar también de Eva. Sin embargo, Adán comió del fruto prohibido y al ser confrontado por Dios, como tratando de mitigar su culpabilidad, decidió acusar a Eva.

Génesis 3:12
“Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí”.

Adán no ejerció sobre su mujer la autoridad espiritual que como cabeza Dios le otorgó. En otras palabras no protegió a Eva. Sino que, por el contrario, intentó evadirse de toda responsabilidad delante de Dios. Adán no sólo culpó a Eva, sino que además le reprocha indirectamente a Dios cuando le dice: “La mujer que me diste por compañera”, señalando a Eva y responsabilizándola por la desobediencia de ambos.


1ª Corintios 11:8-9
“Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón”.

¿A quién creó Dios primero?

¿A causa de quién fue creada la mujer?

Según Efesios 5:23-31, Dios le da al hombre la función de:

• Dirigir
• Proveer
• Proteger
• Guiar
• Bendecir.

Vemos a lo a lo largo de este pasaje que el hombre fue diseñado por Dios para ser líder espiritual de su hogar, su matrimonio y su familia.

El Rol de la Mujer según Génesis 2
La Creación de la Mujer

Génesis 2:22
“Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre”.

El vocablo en el idioma hebreo utilizado para referirse a los pormenores de la creación física de la mujer, es la palabra barah. Dios “hizo”, Dios “barah” a la mujer. La palabra “hizo”, en este contexto del hebreo, es la palabra barah. Es una raíz primaria de construir.

Este término es usado solamente en el contexto bíblico en otros dos pasajes en referencia a la palabra “crear”, elevándola a su máxima expresión de excelencia y perfección.

Ezequiel 27:5
“De hayas del monte Senir te fabricaron (barah) todo el maderaje; tomaron cedros del Líbano para hacerte el mástil”.

En Ezequiel 27:5 también se utiliza este vocablo hebreo barah/hicieron, describiendo el lujo y la incomparable belleza creativa de una obra excelsa y majestuosa de la ciudad de Tiro.

En este pasaje la palabra barah/hizo es utilizada para describir una obra creativa en su máxima expresión, o sea original, única en su género. Dios barah/hizo a la mujer. Aquí se describe lo creado, o sea a la mujer, como algo incomparable, producto sublime de la máxima expresión de la creatividad de Dios.

Cuando Adán observa por primera vez a la mujer, exclamó gozoso: “Esta es hueso de mis huesos y carne de mi carne”.


Como Adán, la mujer no fue creada por la palabra hablada, como el resto de la creación. Al contrario de Adán, sin embargo, ella no fue una criatura independiente formada del polvo. Ella fue relacionada con el hombre en la creación. Dios formó a la mujer de una parte del hombre. La mujer no fue creada para tener un estatus independiente al hombre, ni el hombre tiene un estatus independiente a ella. No fueron creados para competir el uno con el otro. Eva es la única ayuda idónea para Adán.

Adán y Eva reconocieron que eran distintos, sin embargo sabían que habían sido hechos el uno para el otro, que eran una unidad. Dios utilizó su masculinidad y feminidad para hacerlos diferentes y unirlos. Ambos estaban desnudos y no se avergonzaban.

La Función de la Mujer

De la misma manera cómo Dios pensó en forma delicada en la creación de la mujer, su materia prima, las condiciones especiales en que fue concebida, también pensó en el rol específico y trascendental que cumpliría.

Efesios 5:22
“Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor”.

La mujer fue creada por Dios para amar a su esposo, respetarle y someterse a él con gozo, como al Señor. La palabra “sujeta” deriva de un término militar que realmente significa moverse de una manera organizada, hacer una tarea asignada de la manera indicada. La sujeción es el don más importante que la esposa puede ofrecerle a su marido. La sujeción es un don que ella le da a él, por el hecho de que es algo contrario a sus tendencias naturales.

Proverbios 31:10-31

La mujer fue llamada a:
• Estar sujeta a su marido
• Administrar el hogar
• Colaborar con su esposo.

El hombre es honrado con el conocimiento de que la mujer fue creada para él. La mujer es honrada con el conocimiento de que el hombre está incompleto sin ella.

1ª Corintios 11: 11-12

“Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; porque así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios”.

En humildad, la mujer reconoce que fue creada para el hombre. En humildad, el hombre reconoce que está incompleto sin la mujer.

El hombre es necesario para que la mujer esté completa y la mujer es necesaria para que el hombre esté completo. Ambos necesitan a Dios, y ambos se necesitan el uno al otro.

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